1926-1976: el origen de una visión empresarial que cambiaría el textil hostelero

Del taller familiar al nacimiento de Resuinsa, una especialización pionera cuando el turismo aún estaba lejos de convertirse

en motor económico

1926: el inicio de un proyecto textil familiar

España comenzaba a cambiar tímidamente en los años veinte. Las ciudades crecían pero la economía seguía siendo rural, la industria apenas comenzaba a consolidarse y el turismo era todavía un fenómeno casi inexistente. En muchas zonas de la Comunidad Valenciana, la escasez y la dureza del trabajo marcaban el día a día. Fue en ese contexto donde Mateo Martí, tras haberse formado como tejedor en Barcelona, regresó a su localidad natal de Montaverner (Valencia) para poner en marcha un pequeño proyecto textil con sus primeras máquinas de tejer.

No era una tarea menor. Aquella España estaba aún lejos de convertirse en la potencia turística que hoy conocemos y la hostelería funcionaba más como un oficio que como industria. Sin embargo, lo que comenzó con la fabricación de punto y toallas en ese taller familiar fundado por Mateo Martí fue creciendo con los años hasta convertirse en un grupo industrial textil.

La incorporación de la segunda generación hizo que el proyecto diera un salto considerable. Félix Martí Olivares, formado en ingeniería textil, fue introduciendo progresivamente todas las fases del proceso productivo (hilaturas, tintes, tejeduría y confección). En una época en la que muchas empresas textiles se especializaban en una sola parte del proceso, apostó por un modelo industrial completo que le permitió crecer en España. Sin embargo, el movimiento que marcaría el futuro llegaría en la década de los 70.

1976, especializarse cuando casi nadie lo hacía

Dentro de aquella sólida compañía, Martí Olivares tomó una decisión poco habitual en la industria textil del momento. En 1976 creó una empresa especializada exclusivamente en textiles para hostelería. Era el nacimiento de Resuinsa.

Hoy resulta evidente la conexión entre textil y hoteles, pero en aquel momento la hostelería española estaba todavía lejos de la profesionalización que conocemos. El turismo estaba creciendo, pero nadie imaginaba aún que se convertiría en uno de los grandes motores económicos del país.

Los hoteles evolucionaban rápidamente, pero muchas de sus necesidades operativas, como los textiles, seguían resolviéndose con productos pensados para uso doméstico. Martí Olivares entendió que ese sector iba a transformarse y que necesitaría soluciones textiles diseñadas específicamente para su actividad, siendo más resistentes, preparados para lavados industriales continuos y capaces de mantener su calidad tras un uso intensivo.

Con esa idea, Resuinsa empezó a dar sus primeros pasos, como una empresa especializada dentro de un grupo textil, destinada a dar respuesta a un sector que estaba en proceso de profesionalización. Una decisión que reflejaba el carácter de toda una generación de emprendedores que levantaron el tejido industrial del país durante el siglo XX; desde sectores tradicionales como el textil, supieron mirar más allá del presente e identificar oportunidades donde otros todavía no veían un mercado.

En 1976, la visión pionera de Martí Olivares se materializó en una empresa que nacía para acompañar el desarrollo y la profesionalización de la hostelería española. Décadas después, con el sector convertido en uno de los pilares económicos del país, aquella decisión sigue recordando algo esencial: las grandes transformaciones casi siempre empiezan con alguien capaz de ver el futuro antes que los demás… y atreverse a hacerlo realidad.