Cuando hablamos de internacionalización se nos olvida que más que pasos a seguir se trata de modos y personas, caracteres y personalidades. Y es que, me refiero a que si ya de por sí el carácter de un empresario ha de ser emprendedor, las personas, los directivos y los profesionales que trabajan en una organización internacionalizada deben salir de su zona de confort constantemente y ser capaces de enfrentarse diariamente a estos retos, pero sobre todo deben saber resolverlos.